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El doctor Carlos Schliemann estudia desde hace 20 años las propiedades del muérdago cordillerano y asegura que frena y combate tumores y el SIDA. Este argentino puede derrotar el cáncer con una planta. El especialista argentino que estudió en Estados Unidos investiga las propiedades del muérdago andino, y dice que descubrió que frena ciertas enfermedades.
"Estabamos haciendo una investigación de etnobotánica en Alaska. Y, curiosamente, encontramos en las tumbas que los antiguos habitantes guardaban en saquitos de cuero ramitas de muérdago. Indudablemente, para ellos, esta planta tenía un poder especial, un poder curativo. Fue entonces cuando al regresar a la Argentina me propuse investigar 1as propiedades del muérdago de los Andes".
Un ejercito de leucocitos "Cuando empiezo a investigar sus propiedades descubro que aumenta la
inmunidad, es decir que potencia el sistema de defensa y activa lo que seria un poderoso
ejercito de leucocitos contra las células tumorales, como las cancerígenas. Esta
reacción inmunológica logra encapsular las células cancerígenas y en algunos casos,
incluso, llega a destruirlas", cuenta el doctor Schliemann Si bien afirma que su misión ahora es investigar y que no es medico, ha probado la eficacia del muérdago en pacientes que se acercan a su residencia en El Bolsón, y afirma que hasta ahora ha demostrado ser eficaz en un 40% de los casos de pacientes con un cáncer detectado a tiempo. Y en el caso de tumores muy avanzados, lo que consiguió con el muérdago fue frenar su desarrollo. "Esto no quiere decir que vayamos a eliminar las terapias tradicionales como la quimioterapia, pero puede ser un muy buen complemento." Schliemann afirma que en Europa el Iscador ya ha sido probado como medicamento oncológico inmunoterápico hace doce anos. Y en Canadá y los Estados Unidos se encuentra en la fase II de aprobación. Pero sostiene que en la Argentina la ley es muy rígida en todo lo que sea "fitoterapia" (tratamientos con drogas vegetales). En busca de laboratorio
La voz de otros especialistas es cauta, pero muy alentadora Con mucha más cautela pero con buenas expectativas, dos especialistas en fitoterapia dieron su punto de vista sobre las investigaciones en la Argentina sobre las propiedades curativas del muérdago. "Está comprobado que ciertos tipos de muérdago encontrados en Europa contienen unas proteinas, las leptinas, que estimulan la inmunidad y provocan la reducción de células tumorales" aclara el Dr. Jorge Podolsky, presidente de la Sociedad Argentina de Fitoterapia. "Sin embargo, en la Argentina aún estamos en fase de investigación científica ya que el muérdago nacional no es exactamente igual al Iscador" Por su parte el Dr. Marcelo Wagner, profesor adjunto de la cátedra de Farmacobotánica, pero más conocido en el ambiente universitario como el "Dr. Muérdago", es considerado la máxima eminencia en el estudio de este tipo de plantas. "El muérdago tiene una larga historia, incluso desde el punto de vista mitológico, era consumido por los druidas y, siguiendo la leyenda, estaba asociado con la fertilidad, era la planta del amor. En los años 60 se descubren unas proteinas muy particulares capaces de fijarse a determinados restos de azúcares ubicados en la membrana citoplásmica de las células tumorales. Estas lectinas actúan como un misil teledirigido, logra unir las células tumorales y a la vez estimula las defensas". Aclara que todo esto quedó comprobado en experimentos "in vitro" y que después de esa primera etapa sobrevino un período de silencio entre los científicos. "De este silencio se puede inferir dos cosas: o bien que se está investigando para su futura implementación como tratamiento. Sí hay una hipótesis de que funcionaría en tumores sólidos como los de pulmón, de mama, pero no en los líquidos como la leucemia", afirma Wagner. Actualmente está investigando un tipo de muérdago argentino, la "Ligaria", con propiedades similares a los europeos. "Se están comprobando in vitro cosas muy interesantes con la Ligaria: disminución de células cancerígenas y efectos macrofágicos -se comen las células tumorales-, pero aún estamos en una lenta fase de investigación" |